Every phrase and every sentence is an end and a beginning.

Every poem an epitaph.

/ T.S.Eliot /


miércoles, 16 de noviembre de 2011

- Rainer Maria Rilke - El Libro de las Horas -



A ti, oscuridad de la que vengo,
te amo más que a la llama
que limita el mundo
y brilla sólo
para algún círculo
fuera del cual ningún ser sabe de ella.

Pero la oscuridad lo retiene todo:
formas y llamas, animales y a mí,
tal como los atrapa,
personas y poderes.
Y puede que una gran fuerza
cerca de mí se agite.

Creo en las noches.

*

Amo las horas oscuras de mi ser
en las que se ahondan mis sentidos;
en ellas, como en viejas cartas,
hallo mi vida cotidiana ya vivida
y lejana y olvidada como una leyenda.

*

Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aun sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como con una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.


domingo, 23 de octubre de 2011

- Desgarraduras -



I
No más tristeza. No. Terminar. Terminar en la idea de terminar. Creer en el misterio de la realidad. Todas mis palabras encierran el sabor del recuerdo y son conjugadas antes de nacer. ¿La verdad es una? ¿Mi nombre soy yo? ¿Mi mano te ama con sólo tocarte? Un barrilete de nada y mentira que no sabe bajar a tierra. Eso soy. Somos la noche más sola y sin pies. Hablamos el lenguaje de las últimas señales y todo sendero se cierra en laberintos para nadie. Nadie vendrá por nosotros. Nadie abrirá la puerta de la noche. Una cruz de sal para conjurar el miedo. Mientes. Yo construyo mis sueños. Me atan sus puñales de hielo y suben todo fragmento de piel hasta conquistar la magia de un tiempo cerrado. Amar. Temer. Partir. Nunca ser.
II
Un vestido negro y la negra noche. Tu sonrisa no oculta mis fantasmas y decir todo jamás libera los designios del deseo. No hay palabra que conjure la amargura. Si me toco los dedos, quizás sienta. No hay mentira ajena. No hay realidad cerrada. Los ojos son vacíos. No verdes. No claros. Los sonidos del silencio tocan mi puerta. Soy herida de oscuridad, como boca de muerto o versos libres.
III
Una ausencia sin nombre. Yacer sin bandera, sin patria, sin verbo. El lenguaje no exorciza los secretos del vacío ni tiñe mis silencios de otra esperanza verbal. Ser cierto. Ser otro. Noche sin orillas porque ya no vienes. No conjuras la noche. No incendias el día. ¿La transición tiene límites? ¿Puedo contemplar el vértice del tiempo? No creo. Creer no cicatriza las heridas y el amor dibuja sus carencias en el corazón de todo amante. Noche del naufragio. Noche oscura del negro devenir. Si el tiempo me abisma, no quiero tejer el latido de otro cuerpo. Abandonarme o hundirme. Por los ecos de tu nombre. Ecos como alas. Alas sin aire.
IV
Todos los nombres de la noche deletrean mi nombre. Abrazan mi cuerpo. Me abandonan a mi suerte. Te ofrezco la nada que esconden mis palabras y construyes sentidos de vocales cerradas. No puedo. No debo. No intento. Desear otra vida y traicionar el destino de los otros. Nada es personal. Nada sucede sólo en mí. Mi nombre anhela la vida en cada cosa. Ni aquí ni ahora. Siempre. Desato el ocaso de un piedra y sus gestos construyen mi sentido de ser. Todo siente. Todo es permeable a mi pensamiento de pasajera transitoria. La inmanencia será la única heredera de mis manos cerradas. No creo. Elijo creer. Quizás la esperanza no termine conmigo y cada mariposa atesore la vida en sus fragmentos. Ser otro para ser. Construir la fábula del silencio y su voz de metáfora inconclusa. Silencio. Silencio. El devenir de la noche abismó el amor.

V.

- Maria Callas - Madama Butterfly -



Giacomo Puccini 
- Madama Butterfly -
Maria Callas

Un bel dì, vedremo
Levarsi un fil di fumo
Sull'estremo confin del mare
E poi la nave appare
E poi la nave è bianca.
Entra nel porto, romba il suo saluto.
Vedi? È venuto!
Io non gli scendo incontro, io no.
Mi metto là sul ciglio del colle
E aspetto gran tempo
e non mi pesa a lunga attesa.
E uscito dalla folla cittadina
Un uomo, un picciol punto
S'avvia per la collina.
Chi sarà? Chi sarà?
E come sarà giunto
Che dirà? Che dirà?
Chiamerà Butterfly dalla lontana
Io senza far risposta
Me ne starò nascosta
Un po' per celia,
Un po' per non morire
Al primo incontro,
Ed egli al quanto in pena
Chiamerà, chiamerà:
"Piccina -- mogliettina
Olezzo di verbena"
I nomi che mi dava al suo venire.
Tutto questo avverrà,
te lo prometto
Tienti la tua paura --
Io con sicura fede lo aspetto.
 

martes, 2 de agosto de 2011

- Juan Gelman - El Péndulo -






Nunca dejarás de serte mía, pero me río de tu libertad. No podés cancelarte en mi memoria. Sos más en mí que yo de mí. Te existo, péndulo del aire.



sábado, 21 de mayo de 2011

- Anna Ajmátova - La Tierra Natal -


No la llevamos en oscuros amuletos,
ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
no perturba nuestro amargo sueño,
ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
en objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
ni siquiera la recordamos.

Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.


- Oliverio Girondo - Nocturnos -



1

No soy yo quien escucha
ese trote llovido que atraviesa mis venas.

No soy yo quien se pasa la lengua entre los labios,
al sentir que la boca se me llena de arena.

No soy yo quien espera,
enredado en mis nervios,
que las horas me acerquen el alivio del sueño,
ni el que está con mis manos, de yeso enloquecido,
mirando, entre mis huesos, las áridas paredes.

No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas.


2

Debajo de la almohada
una mano,
mi mano,
que se agranda,
se agranda,
inexorablemente,
para emerger,
de pronto,
en la más alta noche,
abandonar la cama,
traspasar las paredes,
mezclarse con las sombras,
distenderse en las calles.
y recubrir los techos de las casas sonámbulas.

A través de mis párpados
yo contemplo sus dedos,
apacibles,
tranquilos,
de ciclópeas falanges;
los millares de ríos
zigzagueantes,
resecos
que recorren la palma desierta de esa mano,
desmesurada,
enorme,
adherida al insomnio,
a mi brazo,
a mi cuerpo el diminuto,
perdido a en medio de las sábanas;
sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirse.


3

Me asomo a los ladridos.

¿Qué hace este árbol despierto?

Las sombras no se apartan,
se aprietan a sus cuerpos.

No me agrada esta calma,
este silencio muerto,
sin carne,
puro hueso.

A través de la veta, mineral, de una nube,
aparece la luna.

Ya me lo sospechaba.

¿Qué hacer?
¿Qué hacer?

La miro.
Quiero ulular.
No puedo.


4

Y tú también
quejido,
inútil,
extraviado,
de tranvía ya loco
de trajes
y de horarios;
adentro de mis venas,
en mi tiempo,
en mis huesos,
mezclado a mi silencio,
a mi pulso,
a mi fiebre,
a todo lo que impregna
esta vigilia estéril,
con ritmo de gotera,
de persiana que se abre
y golpea, golpea,
aquí,
adentro de lo hueco,
donde estoy confinado,
recluido entre tendones,
asomado a los párpados,
entre azoteas,
ventanas
moribundos,
vajillas que se bañan,
rodeado de papeles,
de todo lo que sufre ,
mi presencia obstinada:
los libros,
la ceniza,
los lápices,
la silla,
el pelo y la dulzura
que se acerca y me mira,
la mesa
y el ropero,
con sus trajes ahorcados,
la cama que me espera
--el velamen tendido--
anclada en la penumbra,
¿en el sueño?,
¿en la vida?,
las cortinas,
la alfombra,
que miro y me entristece
cuando voy a sacarme,
con calma,
los botines,
y llega algún recuerdo
fragmentario,
perdido:
las plazas de mi infancia.
un camino,
una casa;
las manos
las caderas
las piernas amputadas
de mujeres diluidas
por las horas,
los ruidos,
que suelen detenerme,
de pronto
en la certeza
de haberlas poseído
entre muebles extraños;
mientras oigo la calle,
la noche que oscuramente muge,
como una vaca enferma,
al ir a cobijarse
en los grandes hangares
que orinan los inviernos,
mientras salen los trenes,
taciturnos,
quejosos,
que van hacia la aurora
desgarrando el silencio,
con un grito oxidado
que se mezcla a mis nervios,
a mi tinta,
a mi sangre.


5

La lluvia,
con frecuencia
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.

Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.


6

Buenas noches, lechuza.

Me agrada la presencia de tus ojos callados,
y ver pastar las sombras debajo de los árboles.

Pero hay algo esta noche,
desazonado,
hueco,
latente,
inexpresado.

¡Ah! Lechuza. Lechuza.
¡Si tuviese tu quena!...
¿Será el viento,
la sombra?

Está aquí.
En la nuca.
A mi espalda.
En tus ojos.

¡Por favor!
No te rías,
No te rías, lechuza.


7

La noche, navegando , como ayer,
como siempre,
por aguas de silencio,
de calma,
de misterio.
y el campo, las ciudades,
los árboles,
lo inmóvil,
rodando por el aire,
como ayer,
como siempre,
a miles de kilómetros,
hacia el sol,
hacia el día,
para seguir de nuevo,
sin descanso,
sin tregua,
el mismo derrotero
de oscuridad,
de estrellas,

¡Qué motivo de asombro!
¡Cuánta monotonía!


8

Un caballo y un coche.

¿Un coche muerto?

Más allá del silencio,
debajo del asfalto,
sobre las chimeneas,
en el aire,
en mis venas,
socavando la noche,
la angustia,
las paredes,
con su trote vacío,
con su ritmo de muerte.

Un caballo y un coche.


9

Solo,
con mi esqueleto,
mi sombra,
mis arterias,
como un sapo en su cueva,
asomado al verano,
entre miles de insectos
que saltan,
retroceden,
se atropellan,
fallecen;
en una delirante actividad sin rumbo,
inútil,
arbitraria,
febril,
idéntica a la fiebre
que sufren las ciudades.

Solo,
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.

- Anna Ajmátova -



Hay en la intimidad de los seres humanos una raya secreta
que ni el amor ni la pasión pueden pasar:
aunque en silencio aterrador los labios se fundan
y de amor el corazón se haga añicos.

La amistad es incapaz, y lo son también los años
de la suprema dicha del fuego
cuando el alma es libre y ajena
a la lenta laxitud de la voluptuosidad.

Los que tienden a ella están locos,
y los que la logran son heridos por la tristeza.
Ahora comprenderás por qué
mi corazón no late bajo tu mano.

miércoles, 11 de mayo de 2011

- Elizabeth Barrett Browning -


Aléjate de mí. Y sin embargo siento
que para siempre viviré en tu sombra.
Nunca más sola en el umbral
de esta mi vida tan aislada
dominaré mi alma, ni alzaré como antes,
serenamente, mi mano hacia la luz
sin sentir lo que evité hasta ahora
el tacto de tu mano sobre la mía. Ha dispuesto
el destino que la distancia nos separe
pero tu corazón deja en el mío y doble
será el latido. Habitas en mis actos
y en mis sueños, como el vino es memoria de sus uvas.
Y cuando ruego a Dios por mí, sólo escucha tu nombre,
y sólo ve en mis ojos fundidas nuestras lágrimas.


Go from me. Yet I feel that I shall stand
henceforward in thy shadow. Nevermore
alone upon the threshold of my door
of individual life, I shall command
the uses of my soul, nor lift my hand
serenely in the sunshine as before,
without the sense of that which I forbore
thy touch upon the palm. The widest land
doom takes to part us, leaves thy heart in mine
with pulses that beat double. What I do
and what I dream include thee, as the wine
must taste of its own grapes. And when I sue
god for myself, He hears that name of thine,
and sees within my eyes the tears of two.

domingo, 8 de mayo de 2011

- T.S. Eliot - Cuatro Cuartetos -



EAST COKER

Llevando el compás, marcando el ritmo en su danzar,
como en su vivir en las estaciones vivas,
el tiempo de las estaciones y las constelaciones,
el tiempo de ordeñar y el tiempo de segar,
el tiempo de aparearse hombre y mujer y el de los animales,
pies subiendo y bajado, comiendo y bebiendo, estiércol y muerte.
La aurora apunta, y otro día se prepara para el calor y el silencio.
Mar adentro el viento de la aurora se arruga y resbala.
Estoy aquí, o allí, o en otro lugar, en mi comienzo.

Keeping time,
Keeping the rhythm in their dancing
As in their living in the living seasons
The time of the seasons and the constellations
The time of milking and the time of harvest
The time of the coupling of man and woman
And that of beasts. Feet rising and falling.
Eating and drinking. Dung and death.
Dawn points, and another day
Prepares for heat and silence. Out at sea the dawn wind
Wrinkles and slides. I am here
Or there, or elsewhere. In my beginning.


viernes, 6 de mayo de 2011

- Marina Tsvietáieva -



En la frente besar -- penas borrar.
Beso la frente.

En los ojos besar -- el insomnio quitar.
Beso los ojos.

En los labios besar -- dar de beber.
Beso los labios.

En la frente besar -- la memoria borrar.
Beso la frente.


Se ha ido. Ya no como:
quedó sin gusto el pan.
Se ha ido -- todo es tiza
si lo llego a tocar.

Para mí, era el pan,
era la nieve;
ya la nieve no es blanca,
el pan no sabe a nada.

miércoles, 4 de mayo de 2011

- Octavio Paz - Espejo -


Hay una noche,
un tiempo hueco, sin testigos,
una noche de uñas y silencio,
páramo sin orillas,
isla de yelo entre los días;
una noche sin nadie
sino su soledad multiplicada.

Se regresa de unos labios
nocturnos, fluviales,
lentas orillas de coral y savia,
de un deseo, erguido
como la flor bajo la lluvia, insomne
collar de fuego al cuello de la noche,
o se regresa de uno mismo a uno mismo,
y entre espejos impávidos un rostro
me repite a mi rostro, un rostro
que enmascara a mi rostro.

Frente a los juegos fatuos del espejo
mi ser es pira y es ceniza,
respira y es ceniza,
y ardo y me quemo y resplandezco y miento
un yo que empuña, muerto,
una daga de humo que le finge
la evidencia de sangre de la herida,
y un yo, mi yo penúltimo,
que sólo pide olvido, sombra, nada,
final mentira que lo enciende y quema.

De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.

lunes, 25 de abril de 2011

- Fernando Pessoa - Oda -




Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.


Para ser grande, sê inteiro: nada
Teu exagera ou exclui.
Sê todo em cada coisa. Põe quanto és
No mínimo que fazes,
Assim como em cada lago a lua toda
Brilha, porque alta vive.


miércoles, 20 de abril de 2011

- Henri Michaux - Yo Remo -


Maldije tu frente tu vientre tu vida
Maldije las calles que tu andar recorre
Los objetos que recoge tu mano
Maldije el interior de tus sueños

Puse un charco en tu ojo que ya no ve

Un insecto en tu oreja que ya no oye
Una esponja en tu cerebro que ya no comprende

Te he enfriado en el alma de tu cuerpo

Te he congelado en tu vida profunda
El aire que respiras te sofoca
El aire que respiras tiene aire de sótano
Es un aire que ya ha sido expirado
Que ha sido expulsado por hienas
El hedor de ese aire ya nadie puede respirarlo

Tu piel está completamente húmeda

Tu piel rezuma el agua del gran miedo
Tus axilas desprenden desde lejos un olor a cripta

Los animales se detienen a tu paso

Los perros aúllan por la noche, levantando la cabeza hacia tu casa
No puedes huir
No tienes ningún hormigueo en la punta del pie
Tu cansancio pone raíces de plomo en tu cuerpo
Tu cansancio es una larga caravana
Tu cansancio llega hasta el país de Nan
Tu cansancio es inexpresable

Tu boca te muerde

Tus uñas te arañan
Ya no es tuya tu mujer
Ya no es tuyo tu hermano
Una serpiente furiosa le ha mordido la planta del pie
Han mancillado tu progenitura
Han mancillado la risa de tu niñita
Han mancillado al pasar el rostro de tu morada

El mundo se aleja de ti


Yo remo

Yo remo
Yo remo contra tu vida
Yo remo
Yo me multiplico en remeros innumerables
Para remar con mayor fuerza contra ti

Caes en lo impreciso

Estás sin aliento
Te cansas aun antes de hacer el menor esfuerzo

Yo remo

Yo remo
Yo remo
Te vas, ebrio, atado a la cola de un mulo
La ebriedad como un inmenso quitasol que oscurece el cielo
Y convoca a las moscas
La ebriedad vertiginosa de los canales semicirculares
Comienzo mal escuchado de la hemiplejía
La ebriedad ya no te abandona
Te tumba hacia la izquierda
Te tumba hacia la derecha
Te tumba sobre el suelo pedregoso del camino
Yo remo
Yo remo
Yo remo contra tus días

En la casa del sufrimiento entras


Yo remo

Yo remo
Sobre un lazo negro tus acciones se inscriben
Sobre el gran ojo blanco de un caballo tuerto rueda tu porvenir

Yo remo

viernes, 15 de abril de 2011

- Lost In Translation -

- Anaïs Nin - Les Chambres du Cœur -


Siempre nace algo del hombre y la mujer que yacen juntos e intercambian las esencias de sus vidas. Siempre es arrastrada algu­na semilla que se abre en el suelo de la pasión. Los vapores del deseo son la matriz del nacimiento del hombre, y a menudo en la embriaguez de las cari­cias se forja la historia, y la ciencia, y la filosofía. Una mujer, mientras cose, cocina, abraza, cubre, ca­lienta, también sueña que el hombre que la posea será más que un hombre, será la figura mitológica de sus sueños, el héroe, el descubridor, el construc­tor. Porque allí donde se mezcla la semilla de hombre y mujer, dentro de las gotas de sangre que se entremezclan, los cambios que ocurren son los mismos que los de los grandes y caudalosos ríos de la herencia, que, además de transmitir los rasgos físicos, transmiten los rasgos del carácter de padre a hijo y a nieto. Recuerdos de experiencias son transmitidos por las mis­mas células que repitieron la forma de una nariz, una mano, el tono de una voz, el color de un ojo. Esos grandes y caudalosos ríos de la herencia trans­mitieron rasgos y llevaron sueños de un puerto a otro hasta su realización, y dieron a luz a persona­lidades nunca nacidas antes. No hay hombre ni mujer que sepa lo que nacerá en la oscuridad de su entreveramiento; tantas cosas además de niños, tantos partos invisibles, tantos intercambios de alma y carácter, tantos florecimientos de personalidades desconocidas, tantas liberaciones de tesoros ocultos, de fantasías soterradas.

lunes, 11 de abril de 2011

- Alejandra Pizarnik - Fragmentos Para Dominar El Silencio -


I
Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.


II

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.

No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.


III

La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.

- Billie Holiday - I'll Be Seeing You -



I'll be seeing you

In all the old familiar places
That this heart of mine embraces
All day through.

In that small cafe;
The park across the way;
The children's carousel;
The chestnut trees;
The wishin' well.

I'll be seeing you
In every lovely summer's day;
In every thing that's light and gay.
I'll always think of you that way.

I'll find you
In the morning sun
And when the night is new.
I'll be looking at the moon,
But I'll be seeing you.

I'll be seeing you
In every lovely summer's day;
In every thing that's light and gay.
I'll always think of you that way.

I'll find you
In the morning sun
And when the night is new.
I'll be looking at the moon,
But I'll be seeing you.

miércoles, 6 de abril de 2011

- Juan Gelman -





ESTOY SENTADO COMO UN INVÁLIDO EN EL DESIERTO DE MI DESEO DE TI

Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños. El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo. En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a tí, con el helado filo del cuchillo. Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a ti te moriría.


martes, 5 de abril de 2011

- T.S. Eliot - Los Hombres Huecos -


I

Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Inclinados unos con otros
La cabeza llena de paja. ¡Pobres!
Nuestras voces secas, cuando
Susurramos juntos
Son suaves y sin sentido
Como el viento sobre el pasto seco
O pies de ratas sobre vidrio roto
En nuestra bodega seca

Figura sin forma, sombra sin color,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

Aquéllos que han cruzado
con mirada decidida, al otro reino, al de la muerte
Recuérdennos, --si es que lo hacen-- no como perdidas
Violentas almas, sino sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino de los sueños de la muerte
Ellos no aparecen:
Allí los ojos son
Luz solar sobre una columna rota
Allí, está un árbol balanceándose
Y las voces son
En el canto del viento
Más distantes y más solemnes
Que una estrella desvaneciéndose.

Déjame estar lejos
En el reino de los sueños de la muerte
Déjame también ponerme,
Tales disfraces deliberados
Saco de rata, piel de cuervo,
Cruces del campo santo
Que se comportan como el viento se comporta
No más cerca --

Ni siquiera en ese encuentro final
En el reino de las penumbras


III

Ésta es la tierra muerta
Ésta es tierra de cactus
Aquí las imágenes de piedra
Se levantan, aquí reciben
la súplica de la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella que se desvanece.

Es así
En el otro reino de la muerte
Despertando sólo
A la hora en que estamos
Temblando con ternura
Labios que podrían besar
Componen rezos para piedras rotas.


IV

Los ojos no están aquí
Aquí no hay ojos
En este valle de estrellas que agonizan
En este valle hundido
Esta mandíbula rota de nuestros reinos perdidos

En estos últimos lugares de reunión
Vamos a tientas, juntos
Evitando hablar
Reunidos a la orilla del río caudaloso

Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella perpetua
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
La única esperanza
De los hombres vacíos.


V

Aquí vamos alrededor del espinoso peral
Espinoso peral espinoso peral
Aquí vamos alrededor del espinoso peral
A las cinco en punto de la mañana.

Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
La Sombra cae

Porque Tuyo es el Reino

Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
La Sombra cae

La vida es muy larga

Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
La Sombra cae

Pues Tuyo es el Reino

Pues Tuyo es
La vida es
Pues Tuyo es

Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
No con una explosión sino con un gemido.



I

We are the hollow men
We are the stuffed men
Leaning together
Headpiece filled with straw. Alas!
Our dried voices, when
We whisper together
Are quiet and meaningless
As wind in dry grass
Or rats' feet over broken glass
In our dry cellar

Shape without form, shade without colour,
Paralysed force, gesture without motion;

Those who have crossed
With direct eyes, to death's other Kingdom
Remember us -- if at all -- not as lost
Violent souls, but only
As the hollow men
The stuffed men.


II


Eyes I dare not meet in dreams

In death's dream kingdom
These do not appear:
There, the eyes are
Sunlight on a broken column
There, is a tree swinging
And voices are
In the wind's singing
More distant and more solemn
Than a fading star.

Let me be no nearer
In death's dream kingdom
Let me also wear
Such deliberate disguises
Rat's coat, crowskin, crossed staves
In a field
Behaving as the wind behaves
No nearer --

Not that final meeting
In the twilight kingdom


III

This is the dead land

This is cactus land
Here the stone images
Are raised, here they receive
The supplication of a dead man's hand
Under the twinkle of a fading star.

Is it like this
In death's other kingdom
Waking alone
At the hour when we are
Trembling with tenderness
Lips that would kiss
Form prayers to broken stone.


IV


The eyes are not here

There are no eyes here
In this valley of dying stars
In this hollow valley
This broken jaw of our lost kingdoms

In this last of meeting places
We grope together
And avoid speech
Gathered on this beach of the tumid river

Sightless, unless
The eyes reappear
As the perpetual star
Multifoliate rose
Of death's twilight kingdom
The hope only
Of empty men.


V


Here we go round the prickly pear

Prickly pear prickly pear
Here we go round the prickly pear
At five o'clock in the morning.

Between the idea
And the reality
Between the motion
And the act
Falls the Shadow

For Thine is the Kingdom

Between the conception
And the creation
Between the emotion
And the response
Falls the Shadow

Life is very long

Between the desire
And the spasm
Between the potency
And the existence
Between the essence
And the descent
Falls the Shadow

For Thine is the Kingdom

For Thine is
Life is
For Thine is the

This is the way the world ends
This is the way the world ends
This is the way the world ends
Not with a bang but a whimper.

lunes, 4 de abril de 2011

- Maria Callas - Casta Diva/Norma -




Casta Diva, che inargenti

queste sacre antiche piante,
a noi volgi il bel sembiante
senza nube e senza vel.
Tempra, o Diva,
tempra tu de’ cori ardenti
tempra ancora lo zelo audace,
spargi in terra quella pace
che regnar tu fai nel ciel.
Fine al rito: e il sacro bosco
sia disgombro dai profani.
Quando il Nume irato e fosco,
chiegga il sangue dei Romani,
dal Druidico delubro
la mia voce tuonerà.
Cadrà; punirlo io posso.
Ma, punirlo, il cor non sa.
Ah! Bello a me ritorna
del fido amor primiero;
e contro il mondo intiero.
Difesa a te sarò.
Ah! Bello a me ritorna
del raggio tuo sereno;
e vita nel tuo seno,
e patria e cielo avrò.
Ah! Riedi ancora qual eri allora,
quando il cor ti diedi allora,
Ah! Riedi a me.