Performance is a transition of consciousness, from that
ordinary human being to an extraordinary one. Performance is time-based art.
And it's real --a knife is a real knife and blood is real blood. Art is not
about matching a painting with your carpet at home: it should be disturbing,
questioning, bring up your fears. Once you are there, looking at me, in the
middle of a room with people all around the room, being watched, filmed and
photographed, you have no other place to go but inside yourself. That's when
you feel present. I'm a female, but I'm not a female artist. I'm an artist. Art
has no gender. The only division possible for art is: good art and bad art. Spirituality
is different from art. But you need spiritual consciousness to make a good
work.
Every phrase and every sentence is an end and a beginning.
Every poem an epitaph.
/ T.S.Eliot /
jueves, 26 de marzo de 2015
- Julio Cortázar -
La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos,
y que está ahí al alcance del salto que no damos. La vida, un ballet sobre un
tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un
hecho real. La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer,
monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves
olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
lunes, 16 de marzo de 2015
- René Daumal - Hechos Memorables -
Acuérdate de tu madre y de tu padre, y de tu primera mentira
cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria. Acuérdate de tu primer insulto
a los que te engendraron: la semilla del orgullo quedó sembrada, resplandeció
la fisura quebrando la unidad de la noche. Acuérdate de los anocheceres de
terror en los que el pensamiento de la nada te arañaba el vientre, y volvía sin
cesar para picotearte como un buitre; acuérdate también de las mañanas de sol
en el cuarto. Acuérdate de la noche de liberación en la que, al caer tu cuerpo
suelto como un velamen, respiraste un poco del aire incorruptible; acuérdate
también de los animales pegajosos que te han vuelto a aprisionar. Acuérdate de
las magias, de los venenos y de los sueños tenaces --querías ver, te tapabas
ambos ojos para ver, pero no sabías abrir el otro. Acuérdate de tus cómplices y
de los fraudes en común y de ese gran deseo de salir de la jaula. Acuérdate del
día en que desgarraste la tela y te apresaron vivo, inmovilizado ahí mismo en
la batahola de bataholas de las ruedas que giran sin girar, contigo adentro,
apresado siempre por el mismo instante inmóvil, repetido, repetido, y el tiempo
no daba sino una vuelta, todo giraba en tres sentidos innumerables, el tiempo
se cerraba al revés (y los ojos de carne sólo veían un sueño, sólo existía el
silencio devorador, las palabras eran pieles secas, y el ruido, el sí, el
ruido, el no, el alarido visible y negro de la máquina te negaba), el grito
silencioso "Yo soy" que el hueso oye, por el cual muere la piedra,
por el cual cree morir lo que nunca fue. Y tú no renacías a cada instante sino
para ser negado por el gran círculo sin límites, todo pureza, todo centro, todo
pureza salvo tú mismo. Y acuérdate de los días que siguieron, cuando marchabas
como un cadáver hechizado, con la certidumbre de ser devorado por el infinito,
de ser aniquilado por la existencia única de lo Absurdo. Y acuérdate sobre todo
del día en que querías arrojarlo todo, de cualquier modo. Pero un guardián
vigilaba en tu noche, vigilaba mientras dormías, te hizo tocar tu propia carne,
te hizo recordar a los tuyos, te hizo recoger tus andrajos. Acuérdate de tu
guardián. Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos, y de las palabras
conmovedoras, palacio de espejos construido en un sótano. Y acuérdate del
hombre que vino y lo rompió todo, te tomó con su tosca mano, te arrancó de tus
sueños y te obligó a sentarte sobre las espinas del pleno día. Y acuérdate de
que no sabes recordar. Acuérdate de que todo se paga, acuérdate de tu
felicidad, pero cuando te trituraron el corazón, era ya demasiado tarde para
pagar por adelantado. Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger
tus lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol de primavera.
Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supieron someterse a su fuego
ansioso, rogando morir en la misma llama. Pero acuérdate de que el amor no es
de nadie, de que en tu corazón de carne no hay nadie, de que el sol no
pertenece a nadie, ruborízate al contemplar el cenegal de tu corazón. Acuérdate
de las mañanas en que la gracia era como una vara amenazadora que te conducía,
sumiso, a través de tus jornadas, ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo! Y
acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre memoria dejó escapar el
pez de oro. Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. Acuérdate de la voz que
te decía: no caigas. Y acuérdate del placer equívoco de la caída. Acuérdate,
pobre memoria mía, de las dos caras de la medalla. Y de su metal único.
lunes, 26 de enero de 2015
- Marguerite Duras - Escribir -
Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi
total y descubrir que sólo la escritura te salvará. No tener ningún argumento
para el libro, ninguna idea de libro es encontrarse, volver a encontrarse,
delante de un libro. Una inmensidad vacía. Un libro posible. Delante de nada.
Delante de algo así como una escritura viva y desnuda, como terrible, terrible
de superar. Creo que la persona que escribe no tiene idea respecto al libro,
que tiene las manos vacías, la cabeza vacía, y que, de esa aventura del libro,
sólo conoce la escritura seca y desnuda, sin futuro, sin eco, lejana, con sus
reglas de oro, elementales: la ortografía, el sentido.
jueves, 15 de enero de 2015
- Marina Abramovic - Manifesto -
Un artista no debe mentirse a sí mismo ni a otros.
Un artista no debe robar ideas de otros artistas.
Un artista no debe comprometerse con el mercado del arte.
Un artista no debe matar a otros seres humanos.
Un artista no debe hacer de sí mismo un ídolo.
Un artista no debe hacer de sí mismo un ídolo.
Un artista no debe hacer de sí mismo un ídolo.
2. La relación del artista con su vida amorosa
Un artista debe evitar enamorarse de otro artista.
Un artista debe evitar enamorarse de otro artista.
Un artista debe evitar enamorarse de otro artista.
3. La relación del artista con lo erótico
Un artista debe desarrollar un punto de vista erótico del mundo.
Un artista debe ser erótico.
Un artista debe ser erótico.
Un artista debe ser erótico.
4. La relación del artista con el dolor
Un artista debe sufrir.
Del sufrimiento viene el mejor trabajo.
El sufrimiento trae transformación.
Del sufrimiento viene el mejor trabajo.
El sufrimiento trae transformación.
A través del sufrimiento un artista transciende su espíritu.
A través del sufrimiento un artista transciende su espíritu.
A través del sufrimiento un artista transciende su espíritu.
5. La relación del artista con la depresión
Un artista no debe estar deprimido.
La depresión es una enfermedad y debe curarse.
La depresión no es productiva para un artista.
La depresión no es productiva para un artista.
6. La relación del artista con el suicidio
El suicidio es un crimen contra la vida.
Un artista no debe cometer suicidio.
Un artista no debe cometer suicidio.
Un artista no debe cometer suicidio.
7. La relación del artista con la inspiración
Un artista debe buscar en lo profundo de sí mismo para encontrar la inspiración.
Cuanto más profundo busque dentro de sí mismo, más universal se vuelve.
El artista es el universo.
El artista es el universo.
El artista es el universo.
8. La relación del artista con el autocontrol
Un artista no debe tener autocontrol sobre su vida.
Un artista debe tener total autocontrol sobre su trabajo.
Un artista no debe tener autocontrol sobre su vida.
Un artista debe tener total autocontrol sobre su trabajo.
9. La relación del artista con la transparencia
El artista debe dar y recibir al mismo tiempo.
Transparencia significa receptivo.
Transparencia significa dar.
Transparencia significa recibir.
Transparencia significa receptivo.
Transparencia significa dar.
Transparencia significa recibir.
10. La relación del artista con los símbolos
El artista crea sus propios símbolos.
Los símbolos son el lenguaje del arte.
El lenguaje debe traducirse.
Algunas veces es difícil encontrar la clave.
Algunas veces es difícil encontrar la clave.
Algunas veces es difícil encontrar la clave.
11. La relación del artista con el silencio
Un artista debe entender el silencio.
Debe crear el espacio para que el silencio entre en su obra.
El silencio es una isla en medio de un turbulento océano.
El silencio es una isla en medio de un turbulento océano.
12. La relación del artista con la soledad
Un artista debe conseguir tiempo para tener largos períodos de soledad.
La soledad es extremadamente importante.
Lejos de casa.
Lejos del estudio.
Lejos de la familia.
Lejos de los amigos.
El artista debe pasar largos períodos de tiempo en las cascadas.
El artista debe pasar largos períodos de tiempo explotando volcanes.
El artista debe pasar largos períodos de tiempo mirando los ríos que corren rápido.
El artista debe pasar largos períodos de tiempo mirando el punto del horizonte donde se encuentran el océano y el cielo.
El artista debe pasar largos periodos de tiempo mirando las estrellas y el cielo nocturno.
13. La conducta del artista en relación con su trabajo
Un artista debe evitar ir al estudio cada día.
Un artista no debe tratar su horario de trabajo como el empleado de un banco.
Un artista debe explorar la vida y la obra cuando una idea viene de un sueño o durante el día como una visión y llega como una sorpresa.
Un artista no debe repetirse a sí mismo.
Un artista no debe sobreproducir.
Un artista debe evitar la propia contaminación de su arte.
Un artista debe evitar la propia contaminación de su arte.
Un artista debe evitar la propia contaminación de su arte.
14. Las posesiones del artista
Los monjes budistas aconsejan que es mejor tener 9 posesiones en la vida.
Una muda para el verano.
Una muda para el invierno.
Un par de zapatos.
Un cuenco para pedir comida.
Una mosquitera.
Un libro de oraciones.
Una sombrilla.
Una estera para dormir.
Unas gafas si las necesita.
Un artista debe decidir las posesiones personales mínimas que debe poseer.
Debe tener más y más de menos y menos.
Debe tener más y más de menos y menos.
Debe tener más y más de menos y menos.
15. Lista de amigos del artista
El artista debe tener amigos que eleven su espíritu.
El artista debe tener amigos que eleven su espíritu.
El artista debe tener amigos que eleven su espíritu.
16. Lista de enemigos del artista
Los enemigos son muy importantes.
El Dalai-Lama dice que es fácil tener compasión con los amigos pero es mas difícil tener compasión con los enemigos.
Un artista tiene que aprender a perdonar.
Un artista tiene que aprender a perdonar.
Un artista tiene que aprender a perdonar.
17. Distintos escenarios de muerte
El artista debe ser consciente de su propia mortalidad.
Para el artista, no sólo es importante cómo vive sino también cómo muere.
El artista debe buscar en su obra los símbolos de los distintos escenarios de muerte.
El artista debe morir conscientemente sin miedo.
18. Distintos escenarios de funeral
El artista debe dar instrucciones sobre su funeral para que todo se haga como él quiere.
El funeral es la última obra de arte antes de irse.
El funeral es la última obra de arte antes de irse.
El funeral es la última obra de arte antes de irse.
miércoles, 14 de enero de 2015
- Susan Sontag -
Escribir
un diario. Es superficial entender el diario íntimo apenas como receptáculo de
los pensamientos privados, secretos, algo así como un confidente sordo, mudo y
analfabeto. Escribiendo el diario no solamente me expreso más abiertamente que
con cualquier persona, sino que me creo a mí misma. El diario es un vehículo
para mi sentido de personalidad. El me presenta como alguien emocional y
espiritualmente independiente. Por lo tanto no se limita a registrar mi vida
cotidiana, mi vida real. Me ofrece, en cambio —en muchos casos— una alternativa
a esa vida.
jueves, 8 de enero de 2015
- Michel Foucault - El Bello Peligro -
Uno siempre escribe, en el fondo, no sólo para escribir el
último libro de su obra sino, de una manera muy delirante –y ese delirio,
creo, está presente en el gesto más mínimo de la escritura–, para escribir el
último libro del mundo. A decir verdad, lo que uno está escribiendo en el
momento en que lo escribe, la última frase de la obra que uno culmina, es también
la última frase del mundo, de manera que después no haya más nada que decir.
Hay una voluntad paroxística de agotar el lenguaje en la menor frase. Esto sin
duda está ligado al desequilibrio existente entre el discurso y la lengua. La
lengua es aquello con lo cual se puede construer una cantidad absolutamente
infinita de frases y de enunciados. El discurso, por el contrario, por largo,
por difuso que sea, por flexible, por atmosférico, por protoplasmático, por
suspendido a su porvenir que uno pueda imaginarlo, siempre es finito, siempre
limitado. Jamás se llegará al fondo de la lengua con un discurso, por largo que
se lo pueda imaginar. Esta inagotabilidad de la lengua que siempre mantiene al
discurso en suspenso sobre un porvenir que jamás concluirá es realmente otra
manera de experimentar la obligación de escribir. Uno escribe para llegar al
fondo de la lengua, para llegar por consiguiente al fondo de todo lenguaje
posible, para cerrar por fin mediante la plenitude del discurso la infinidad
vacía de la lengua. Y támbién esto donde se verá que escribir es muy diferente
de hablar. También se escribe para dejar de tener una cara, para ocultarse uno
mismo bajo su propia escritura. Se escribe para que la vida que se tiene
alrededor, al lado, afuera, lejos de la hoja de papel, esa vida que no es
divertida sino aburrida y llena de preocupaciones, que está expuesta a los
otros, se absorba en ese pequeño rectángulo de papel que se tiene bajo los ojos
y del que uno es dueño. Escribir, en el fondo, es tratar de hacer que se
deslice, por los canales misteriosos de la pluma y la escritura, toda la
sustancia, no sólo de la existencia, sino del cuerpo, en esas huellas minúscula
que se depositan sobre el papel. No ser más , en cuanto a vida, que ese
garabato a la vez muerto y charlatán que uno depositó en la hoja blanca, es en
eso que se sueña cuando se escribe. Pero uno jamás llega a esa fusión del
bullicio de la vida en el bullicio inmóvil de las letras. La vida siempre
vuelve a empezar fuera del papel, siempre prolifera, continua, nunca llega a
fijarse en ese pequeño rectángulo, nunca el pesado volumen del cuerpo llega a
desplegarse en la superficie del papel, nunca se pasa a ese universo de dos
dimensiones, a esa línea pura del discurso, nunca se llega a hacerse lo bastante
delgado y lo bastante sutil para no ser otra cosa que la linealidad de un
texto, y sin embargo es a eso a lo que uno querría llegar. Entonces no se deja
de intentar, de reunicia, de confiscarse a uno mismo, de deslizarse en el
embudo de la pluma y de la escritura, tarea infinita, tarea a la que uno está
consagrado. Uno se sentiría justificado si no existiera más que en ese
minúsculo estremecimiento, esa ínfima rascadura que se fija y que es, entra la
punta del portaplumas y la superficie blanca de la hoja, el punto, el sitio
frágil, el momento inmediatamentedesaparecidodonde se inscribe una marca
finalmente fijada, definitivamente establecida, legible solamente por los otros
y que ha perdido toda posibilidad de tener conciencia de ella misma. Esa especie
de suspensión, de mortificación de sí en el pasaje a los signos, es carácter de
obligación. Obligación sin placer, pero después de todo, cuando escapar a una
obligación lo entrega a la angustia, cuando infringer la ley lo deja en la
mayor inquietude, en el mayor desasosiego, ¿acaso la obligación a esta ley no
es la mayor forma de placer? Obedecer a esa obligación de la que no se sabe ni
de dónde viene ni cómo se impuso a usted, obedecer a esa ley, sin duda
narcisista, que le pesa y lo domina por todos lados, creo que es el placer de
escribir.
martes, 6 de enero de 2015
- Julio Cortázar - Rayuela -
¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo. ¿Y qué? El hombre
es el animal que pregunta. El día en que
verdaderamente sepamos preguntar, habrá dialogo. Por ahora las preguntas nos
alejan vertiginosamente de las respuestas. ¿Qué epifanía podemos
esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la
dialéctica judeocristiana? Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que
abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay
que tirar también la ventana, y nosotros con ella. Es la muerte, o salir
volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo.
- Émile Cioran - Conversaciones -
Yo
creo que un libro debe ser realmente una herida, debe trastornar la vida del
lector de un modo u otro. Mi idea al escribir es despertar a alguien, azotarle.
Puesto que los libros que he escrito han surgido de mis malestares, por no
decir de mis sufrimientos, es preciso que en cierto modo transmitan esto al
lector. Un libro debe conmoverlo todo, ponerlo todo en cuestión ¿Para qué?
Bueno, no me preocupa demasiado la utilidad de lo que escribo, porque no pienso
realmente nunca en el lector; escribo para mí, para librarme de mis obsesiones,
de mis tensiones, nada más. No escribo proponiéndome fabricar "un
libro", para que alguien lo lea. No, escribo para aliviarme. Ahora bien,
después, meditando sobre la función de mis libros, es cuando pienso que
debieran ser algo así como una herida. Un libro que deja a su lector igual que
antes de leerlo es un libro fallido.
domingo, 4 de enero de 2015
- Julio Cortázar -
Siempre seré como un niño para tantas cosas, pero uno de esos niños que
desde el comienzo llevan consigo al adulto, de manera que cuando el monstruito
llega verdaderamente a adulto ocurre que a su vez éste lleva consigo al niño, y
nel mezzo del camin se da una coexistencia pocas veces pacífica de por lo menos
dos aperturas al mundo.
Esto puede entenderse metafóricamente pero apunta en todo caso a un
temperamento que no ha renunciado a la visión pueril como precio de la visión
adulta, y esa yuxtaposición que hace al poeta y quizá al criminal, y también al
cronopio y al humorista (cuestión de dosis diferentes, de acentuación aguda o
esdrújula, de elecciones: ahora juego, ahora mato) se manifiesta en el
sentimiento de no estar del todo en cualquiera de las estructuras, de las telas
que arma la vida y en las que somos a la vez araña y mosca.
Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias. Escribo por falencia, por descolocación; y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas. El monstruito sigue firme.
Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias. Escribo por falencia, por descolocación; y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas. El monstruito sigue firme.
- J.G. Ballard - Credo -
Creo el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para liberar la
verdad que llevamos dentro, para sujetar la noche, para trascender la muerte,
para hechizar las autopistas, para congraciarnos con los pájaros, para
asegurarnos las confidencias de los locos.
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en
la paz del bosque sumergido, en las excitaciones de la playa de vacaciones
desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de
los edificios para estacionamiento de coches, en la poesía de los hoteles
abandonados.
Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus
imaginaciones, tan cercana a mi corazón; en la unión de sus cuerpos
desencantados con los encantados rieles cromados de los mostradores de los
supermercados; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.
Creo en la muerte del futuro, en el agotamiento del tiempo, en nuestra
búsqueda de un tiempo nuevo dentro de las sonrisas de las camareras de las
autopistas y de los ojos cansados de los controladores del tráfico aéreo en
aeropuertos fuera de estación.
Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común
de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para
la raza humana por los astronautas de la misión Apolo.
Creo en nada.
Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer,
Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las Torres de
Watts, Bocklin, Francis Bacon, y todos los artistas invisibles encerrados en
las instituciones psiquiátricas del planeta.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas,
en el disparate del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la
crueldad de la aritmética, en la intención asesina de la lógica.
Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que
ha volado alguna vez, en la piedra arrojada por un niño pequeño, que lleva la
sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la dulzura del bisturí del cirujano, en la ilimitada geometría
de la pantalla del cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en
la soledad del sol, en la locuacidad de los planetas, en nuestra repetitividad,
en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.
Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las
infinitas posibilidades del presente.
Creo en el trastorno de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs,
Huysmans, Genet, Céline, Swift, Defoc, Carroll, Coleridge, Kafka.
Creo en los próximos cinco minutos.
Creo en la historia de mis pies.
Creo en las jaquecas, el aburrimiento de las tardes, el miedo a los
calendarios, la traición de los relojes.
Creo en la angustia, la psicosis y la desesperación.
Creo en las perversiones, en nuestro enamoramiento de árboles,
princesas, primeras ministros, gasolineras abandonadas (más bellas que el Taj
Mahal), nubes y pájaros.
Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.
Creo en el alcoholismo, en las enfermedades venéreas, en la fiebre y en
el agotamiento.
Creo en el dolor.
Creo en la desesperación.
Creo en todos los niños.
Creo en los mapas, los diagramas, los códigos, los juegos de. ajedrez,
los rompecabezas, los horarios de vuelos, los letreros indicadores de los
aeropuertos.
Creo en todos los pretextos.
Creo en todas las razones.
Creo en todas las alucinaciones.
Creo en todas las rabias.
Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías,
evasiones.
Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la bondad de los
árboles, en la sabiduría de la Luz.
I believe in the power
of the imagination to remake the world, to release the truth within us, to hold
back the night, to transcend death, to charm motorways, to ingratiate ourselves
with birds, to enlist the confidences of madmen.
I believe in my own
obsessions, in the beauty of the car crash, in the peace of the submerged
forest, in the excitements of the deserted holiday beach, in the elegance of
automobile graveyards, in the mystery of multi-storey car parks, in the poetry
of abandoned hotels.
I believe in the
beauty of all women, in the treachery of their imaginations, so close to my
heart; in the junction of their disenchanted bodies with the enchanted chromium
rails of supermarket counters; in their warm tolerance of my perversions.
I believe in the death
of tomorrow, in the exhaustion of time, in our search for a new time within the
smiles of auto-route waitresses and the tired eyes of air-traffic controllers
at out-of-season airports.
I believe in madness,
in the truth of the inexplicable, in the common sense of stones, in the lunacy
of flowers, in the disease stored up for the human race by the Apollo
astronauts.
I believe in nothing.
I believe in Max
Ernst, Delvaux, Dali, Titian, Goya, Leonardo, Vermeer, Chirico, Magritte,
Redon, Duerer, Tanguy, the Facteur Cheval, the Watts Towers, Boecklin, Francis
Bacon, and all the invisible artists within the psychiatric institutions of the
planet.
I believe in the
impossibility of existence, in the humor of mountains, in the absurdity of
electromagnetism, in the farce of geometry, in the cruelty of arithmetic, in
the murderous intent of logic.
I believe in flight,
in the beauty of the wing, and in the beauty of everything that has ever flown,
in the stone thrown by a small child that carries with it the wisdom of
statesmen and midwives.
I believe in the
gentleness of the surgeon's knife, in the limitless geometry of the cinema
screen, in the hidden universe within supermarkets, in the loneliness of the
sun, in the garrulousness of planets, in the repetitiveness or ourselves, in
the inexistence of the universe and the boredom of the atom.
I believe in the
non-existence of the past, in the death of the future, and the infinite
possibilities of the present.
I believe in the
derangement of the senses: in Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet,
Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
I believe in the next
five minutes.
I believe in the
history of my feet.
I believe in
migraines, the boredom of afternoons, the fear of calendars, the treachery of
clocks.
I believe in anxiety,
psychosis and despair.
I believe in the
perversions, in the infatuations with trees, princesses, prime ministers,
derelict filling stations (more beautiful than the Taj Mahal), clouds and
birds.
I believe in the death
of the emotions and the triumph of the imagination.
I believe in
alcoholism, venereal disease, fever and exhaustion.
I believe in pain.
I believe in despair.
believe in all
children.
I believe in maps,
diagrams, codes, chess-games, puzzles, airline timetables, airport indicator
signs. I believe all excuses.
I believe all reasons.
I believe all
hallucinations.
I believe all anger.
I believe all
mythologies, memories, lies, fantasies, evasions.
I believe in the
mystery and melancholy of a hand, in the kindness of trees, in the wisdom of
Light.sábado, 3 de enero de 2015
- The Bernard Pivot Questionnaire -
Le mot que vous détestez ?
Votre drogue favorite ?
Le son, le bruit que vous aimez ?
Le son, le bruit que vous détestez ?
Votre juron, gros mot
ou blasphème favori ?
Homme ou femme pour
illustrer un nouveau billet de banque ?
Le métier que vous n'auriez pas aimé faire ?
La plante, l'arbre ou l'animal dans lequel vous aimeriez être réincarné
?
Si Dieu existe, qu'aimeriez-vous, après votre mort, l'entendre vous
dire ?
jueves, 1 de enero de 2015
- Alejandra Pizarnik -
Que este año me sea dado vivir en mí y no fantasear ni ser
otras, que me sea dado ponerme buena y no buscar lo imposible sino la magia y
extrañeza de este mundo que habito. Que me sean dados los deseos de vivir y
conocer el mundo. Que me sea dado el interesarme por este mundo.
sábado, 27 de diciembre de 2014
viernes, 26 de diciembre de 2014
- Alejandra Pizarnik -
EL DESEO DE LA PALABRA
La noche, de nuevo la noche, la magistral sapiencia de lo oscuro, el
cálido roce de la muerte, un instante de éxtasis para mí, heredera de todo
jardín prohibido.
Pasos y voces del lado sombrío del jardín. Risas en el interior de las
paredes. No vayas a creer que están vivos. No vayas a creer que no están vivos.
En cualquier momento la fisura en la pared y el súbito desbandarse de las niñas
que fui.
Caen niñas de papel de variados colores. ¿Hablan los colores? ¿Hablan
las imágenes de papel? Solamente hablan las doradas y de ésas no hay ninguna
por aquí.
Voy entre muros que se acercan, que se juntan. Toda la noche hasta la
aurora salmodiaba: Si no vino es porque no vino. Pregunto. ¿A quién? Dice que
pregunta, quiere saber a quién pregunta. Tú ya no hablas con nadie. Extranjera
a muerte está muriéndose. Otro es el lenguaje de los agonizantes.
He malgastado el don de transfigurar a los prohibidos (los siento
respirar adentro de las paredes). Imposible narrar mi día, mi vía. Pero
contempla absolutamente sola la desnudez de estos muros. Ninguna flor crece ni
crecerá del milagro. A pan y agua toda la vida.
En la cima de la alegría he declarado acerca de una música jamás oída.
¿Y qué? Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema
con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas,
infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya
sido sacrificada en las ceremonias del vivir.
LA PALABRA DEL DESEO
Esta espectral textura de la oscuridad, esta melodía en los huesos,
este soplo de silencios diversos, este ir abajo por abajo, esta galería oscura,
oscura, este hundirse sin hundirse.
¿Qué estoy diciendo? Está oscuro y quiero entrar. No sé qué más decir.
(Yo no quiero decir, yo quiero entrar.) El dolor en los huesos, el lenguaje
roto a palabras, poco a poco reconstituir el diagrama de la irrealidad.
Posesiones no tengo (esto es seguro; al fin algo seguro). Luego una
melodía. Es una melodía plañidera, una luz lila, una inminencia sin
destinatario. Veo la melodía. Presencia de una luz anaranjada. Sin tu mirada no
voy a saber vivir, también esto es seguro. Te suscito, te resucito. Y me dijo
que saliera al viento y fuera de casa en casa preguntando si estaba.
Paso desnuda con un cirio en la mano, castillo frío, jardín de las
delicias. La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el
agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no
poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad
sería esta melodía rota de mis frases.
- John Berger -
No todos los deseos conducen a la libertad, pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce, se asume y se busca. El deseo no implica nunca la mera posesión de algo, sino la transformación de ese algo. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno, ahora. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo, sino el reconocimiento de su suprema importancia.
jueves, 27 de noviembre de 2014
- E.E. Cummings -
En un lugar en el que nunca he estado, felizmente más allá
de cualquier experiencia, tus ojos tienen su silencio: en tu gesto más frágil
están las cosas que me cercan, o aquellas que no puedo tocar porque están
demasiado cerca. Tu mirada más leve fácilmente puede descerrarme, pese a que he
cerrado mi ser como dedos, tú me abres siempre pétalo por pétalo, como la
primavera abre (tocando hábilmente, misteriosamente) su primera rosa o, si es
tu voluntad cerrarme, yo y mi vida se cerrarán muy hermosamente,
repentinamente, como cuando el centro de esta flor imagina la nieve
descendiendo cuidadosamente en todas partes. Nada de lo que podemos percibir en
este mundo se compara con el poder de tu intensa fragilidad: cuya textura me
fuerza con el color de sus tierras, mostrando muerte y eternidad con cada
respiración. (No sé qué hay en ti que se cierra y se abre; sólo que hay algo en
mí que entiende que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas).
Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.
martes, 14 de octubre de 2014
- Julio Cortázar -
Cómo no
pensar, después, que de alguna manera la poesía es una palabra que se escucha
con audífonos invisibles apenas el poema comienza a ejercer su encantamiento.
Podemos abstraernos con un cuento o una novela, vivirlos en un plano que es más
suyo que nuestro en el tiempo de lectura, pero el sistema de comunicación se
mantiene ligado al de la vida circundante, la información sigue siendo
información por más estética, elíptica, simbólica que se vuelva. En cambio, el
poema comunica el poema, y no quiere ni puede comunicar otra cosa. Su razón de
nacer y de ser lo vuelve interiorización de una interioridad, exactamente como
los audífonos que eliminan el puente de fuera hacia adentro y viceversa para
crear un estado exclusivamente interno, presencia y vivencia de la música que
parece venir desde lo hondo de la caverna negra.
viernes, 19 de septiembre de 2014
- Witold Gombrowicz - Diarios -
La literatura tiene un doble sentido y una doble raíz: nace de una contemplación pura y artística, de una tendencia desinteresada hacia el arte, pero al mismo tiempo constituye también una batalla privada entre el autor y los hombres, un instrumento de su lucha por una existencia espiritual. Es un asunto que madura en soledad, es un crear por crear; pero, al mismo tiempo, también es un asunto social, un imponerse a la gente. Y el cuadro completo de la creación sólo lo tendremos cuando veamos al autor en estas dos dimensiones: como artista desinteresado y objetivo, y como hombre que lucha por sí mismo entre otros hombres.
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